miércoles, 12 de marzo de 2008

Cantares de ciego

Ayer, día once de marzo, acudió todo el instituto al teatro municipal para asistir al a representación "Cantares de ciego". Previamente el "ciego" había irrumpido en las distintas aulas anunciando su actuación. Algunos alumnos se asustaron cuando vieron entrar en su clase a un hombre andrajoso y ciego que, dando voces y tanteando con un palo, se acercaba a ellos pidiendo limosna y amenazándoles con darles un garrotazo si no lo hacían. Como vio que no conseguía dinero, quiso llevarse un chaquetón al menos.´

Con esta breve intervención, los alumnos acudieron muy motivados al teatro, aunque sin sospechar qué era exactamente lo que iban a presenciar. El espectáculo comenzó cuando el "ciego" entró en la sala por la puerta de entrada del público, dirigiéndose directamente a los alumnos y amenazando con nuevos garrotazos.

Dio comienzo el primer cantar. Destapó un cartel con unas viñetas, como se hacía antaño, y después de resumir brevemente el argumento, comenzó a cantar el romance "Me pica un genital". El patio de butacas ya comenzó a reír ya cuando quedaron a la vista los dibujos, pero aún más cuando, al avanzar el romance, las situaciones narradas eran cada vez más cómicas, así como los gestos y actitudes del "ciego".

Con un lenguaje descarado, directo y hasta grosero, el "ciego" fue cantando romance tras romance, acompañándolo con unos gestos no menos descarados, directos y groseros, lo que provocó una risa constante entre profesores y alumnos. Entre otros, romances, pudimos oír el de "Pitas Payas", procedente del Libro de Buen Amor, que los alumnos de 3º y 4º de ESO ya conocían.

Al acabar la representación, el actor abrió los ojos, se despojó de algunos de sus elementos característicos de "ciego" y entabló una conversación con los alumnos. Primero estuvo explicando cómo desde la edad media hasta casi nuestros días había ciegos que se ganaban la vida cantando romances por las plazas de los pueblos, preferentemente de temas picantes o truculentos, que eran los que más atraían al público. Se ayudaban de dibujos que iban señalando para facilitar seguimiento de la historia a los que le escuchaban. A continuación, se entabló un diálogo con los alumnos. Al verlos un poco tímidos, fue tan amable de proporcionarles algunas preguntas para romper el hielo.

Fue una experiencia muy divertida y seguro que ningún alumno olvidará qué eran los "cantares de ciego".



1 comentario:

fali dijo...

Talento pa reventá..